|
La fragmentación consiste en dividir los datos que
queremos enviar en pequeñas porciones que se envían
independientemente entre el emisor y el receptor de la misma.
Una vez recibidos todos los paquetes, el receptor reagrupa
los datos y crea el paquete completo. Esto permite, que
en caso de perder algunas tramas, cuando tenemos interferencias,
podemos retomar la transmisión en un punto más
concreto, sin tener que volver a enviar un número
de datos mayor.
La fragmentación reduce la velocidad de transmisión
en enlaces que tengamos buena señal, bajo nivel de
ruido y pocas colisiones, pero la mejora en las ocasiones
que tengamos problemas de enlace. Esto se debe a que cada
paquete fragmentado añade varias cabeceras a los
datos enviados, creando más tráfico en la
red, pero bajando el número de datos útiles
para el usuario.
Es aconsejable bajar el tamaño de los paquetes cuando
tengamos que enlazar con dispositivos móviles o equipos
clientes que se encuentren en zonas difíciles. En
enlaces punto-punto controlados, podemos dejar el valor
al máximo, que equivale a desactivar la fragmentación.
Para ajustar el valor idóneo de fragmentación,
tenemos que analizar las colisiones presentes en la red.
Si tenemos menos de un 5% podemos considerar desactivar
la fragmentación. De lo contrario, probaremos a ajustar
a un valor intermedio, como puede ser a 1000 bytes. Observamos
el comportamiento con este valor y jugamos con los valores
superior e inferior para ver si mejora o empeora, hasta
que demos con el ajuste óptimo. Ni que decir tiene
que esto es un poco arbitrario, ya que las condiciones del
enlace son cambiantes. No es lo mismo realizar el ajuste
a las 12 del mediodía que de noche, pero es un buen
punto de partida.
Hay que tener en cuenta que el uso de los parámetros
RTS/CTS puede ser una mejor solución a los problemas
de colisión, antes que la fragmentación.
|